Más de mil mujeres hicieron de Catamarca el punto de encuentro del peronismo federal

El Encuentro Federal de Mujeres Peronistas superó todas las expectativas y reunió este sábado en Catamarca a más de mil mujeres de distintos puntos del país. Durante una extensa jornada hubo debate, formación, intercambio de experiencias y, sobre todo, una fuerte decisión de transformar el encuentro en organización y construcción colectiva.

Catamarca fue este sábado 29 de agosto el escenario de una jornada que superó ampliamente todas las expectativas. Más de mil mujeres participaron del Encuentro Federal de Mujeres Peronistas, realizado en el Salón de Eventos del Complejo UTHGRA.

Desde temprano comenzaron a llegar compañeras de la Capital y de distintos departamentos del interior provincial. A ellas se sumaron delegaciones provenientes de La Pampa, Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, Santa Cruz, Córdoba, Chaco, Buenos Aires, Santa Fe, CABA, Formosa, Entre Ríos, Jujuy y Salta, entre otros lugares del país.

Lo que originalmente había sido pensado para unas 500 o 600 participantes terminó convirtiéndose en una convocatoria de más de mil mujeres.

Pero el encuentro fue mucho más que un número.

Durante horas compartieron un mismo espacio mujeres de distintas edades, generaciones, profesiones y trayectorias. Militantes barriales, trabajadoras, estudiantes, profesionales y dirigentes políticas se encontraron para hablar de los problemas que atraviesan hoy a las familias argentinas, pero también para pensar qué hacer hacia adelante.

La convocatoria fue impulsada por la vicepresidenta del Partido Justicialista Nacional y presidenta del PJ Catamarca, Lucía Corpacci, quien destacó especialmente la respuesta que tuvo el encuentro y la presencia de compañeras de diferentes provincias.

Corpacci planteó que esa participación genera la esperanza de que el peronismo sea capaz de reconstruirse y de volver a encontrarse alrededor de sus coincidencias fundamentales.

En ese sentido, sostuvo que frente a una realidad cada vez más difícil para muchas familias argentinas existe la responsabilidad de construir una alternativa asentada en principios que forman parte de la identidad histórica del peronismo: los derechos humanos, la educación, la cultura, la soberanía y la independencia económica.

De la Inteligencia Artificial a la deuda de la heladera

Uno de los objetivos del encuentro fue discutir temas que muchas veces parecen lejanos o demasiado técnicos, pero que tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana.

La primera mesa estuvo dedicada a “Inteligencia Artificial: su impacto en el trabajo, el Estado y la vida cotidiana. Una discusión sobre soberanía tecnológica”, con las exposiciones de Marisa Herrera, Nacira Muñoz, Valeria Di Croce y Sandra D’Agostino.

Las intervenciones permitieron pensar la Inteligencia Artificial no solamente desde la tecnología, sino desde preguntas profundamente políticas: qué ocurrirá con el trabajo, qué papel debe asumir el Estado, quién controla los datos y el conocimiento y cómo defender la soberanía nacional frente al enorme poder de las grandes corporaciones tecnológicas.

La segunda mesa abordó “Soberanía económica, deuda externa y endeudamiento familiar”, bajo una frase que sintetizó buena parte del debate: “De la deuda del país a la deuda de la heladera: no hay autonomía posible sin soberanía económica”.

Las exposiciones de Kelly Olmos, Julia Strada, Noemí Fernández y Gabriela Estévez pusieron la economía en términos concretos: llegar a fin de mes, pagar una tarjeta, afrontar los servicios, comprar alimentos o recurrir al crédito para cubrir necesidades básicas.

El endeudamiento dejó así de ser solamente una discusión sobre números para convertirse en una discusión sobre autonomía, derechos y calidad de vida.

Encontrarse para volver a representar

La situación económica y social del país atravesó buena parte de las intervenciones.

La diputada nacional Cecilia Moreau advirtió sobre el cierre de comercios, la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones y el crecimiento del endeudamiento y la morosidad de las familias.

Moreau planteó además que la reconstrucción del peronismo debe comenzar por volver a representar a quienes en algún momento se sintieron alejados y convocar también a quienes compartan la necesidad de reconstruir la Argentina desde la unidad nacional.

En ese camino, consideró que todavía no es momento de discutir candidaturas, sino de construir una alternativa política capaz de dar respuesta a los problemas concretos de la sociedad.

La presidenta de la Cámara de Diputados de Catamarca, Paola Fedeli, destacó que la convocatoria superó ampliamente el número de inscriptas y expresó uno de los deseos que quedó instalado al finalizar la jornada: que Catamarca haya sido solamente el comienzo.

La intención es que este primer encuentro pueda tener continuidad y replicarse en otros puntos de la Argentina, profundizando un espacio federal de organización, escucha y participación política de las mujeres.

Catamarca fue el comienzo

El encuentro dejó muchas imágenes.

Colectivos llegando desde distintos lugares. Abrazos entre compañeras que hacía tiempo no se veían. Jóvenes compartiendo experiencias con mujeres de décadas de militancia. Dirigentes nacionales sentadas junto a compañeras del interior. Debates, diferencias, coincidencias y una enorme voluntad de participar.

Y quizás allí estuvo la imagen más importante de toda la jornada.

Más de mil mujeres decidieron encontrarse en un momento en el que muchas veces se intenta convencer a la sociedad de que organizarse, participar y construir colectivamente ya no tiene sentido.

Catamarca demostró exactamente lo contrario.

El Encuentro Federal de Mujeres Peronistas permitió hablar de tecnología, trabajo, economía, endeudamiento y soberanía, pero también permitió hablar de algo mucho más profundo: qué país queremos construir y qué lugar van a ocupar las mujeres en esa construcción.

La enorme convocatoria reafirmó además la necesidad de defender los derechos conquistados y continuar ampliando la participación de las mujeres en los espacios donde se toman las decisiones.

Después de más de siete horas de encuentro, las delegaciones comenzaron a emprender el regreso a sus provincias.

Pero la intención expresada durante toda la jornada fue que lo ocurrido en Catamarca no termine allí.

Que cada abrazo, cada discusión y cada coincidencia pueda transformarse en organización.

Que este primer encuentro tenga un segundo, un tercero y muchos más.

Y que desde cada provincia se siga construyendo una alternativa capaz de recuperar la esperanza de millones de argentinos y argentinas.

Catamarca fue el punto de encuentro. Ahora comienza el desafío de transformar ese encuentro en organización, las coincidencias en propuestas y la esperanza en un proyecto colectivo para volver a construir una Argentina con justicia social, independencia económica y soberanía política.

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